2.3.04

Esto es lo que ponía en la carta:

“Estaba situado en la falda de una suave loma, rodeado por algún álamo despeinado. Era un edificio de piedra dorada, que tenía algo de claustro gótico, con un belvedere de arcos isabelinos. Seguramente había sido un pabellón de caza, del Señor de Echálaz. Eran las seis de la tarde y estaba anocheciendo. Entramos con el corazón agitado, como el pábilo de nuestros faroles.
Dentro encontramos aquello de lo que todo el mundo hablaba en el pueblo, y que nadie se atrevía a divulgar. En mitad de la pieza principal, en una cama de sábanas amarillentas, que algún día fueron blancas, dormían desde hace siglos un hombre y un bebé. Este lecho fue su sepulcro, nadie les dio nunca sepultura. Sus cuerpos, sin embargo, no se habían putrefactado. Presentaban un grado de momificación excelente. Su piel era del color de la cera oscura.
Lo siguiente que recuerdo es el momento en el que estoy en el suelo boca arriba, justo al lado derecho de la cama, y me empiezo a incorporar. Entonces veo que el bebé está de pie junto a mí, que sus articulaciones hacen el mismo juego que el que haría las de un muñeco, que alarga el brazo derecho y que su dedo índice se estira hasta atravesar mi ojo”




2 Comments:

Apuntaba diciendo que tu no estaba viendo bien, lo que quería de verdad era quitar al que estaba en el ojo, creo que El OJO....jejeje

By Anonymous ofertas algeciras, at 14 de mayo de 2012, 11:59  

Apuntaba diciendo que tu no estaba viendo bien, lo que quería de verdad era quitar al que estaba en el ojo, creo que El OJO....jejeje

By Anonymous ofertas algeciras, at 14 de mayo de 2012, 11:59  

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