10.2.05

Azúa azuza


Graffiti de la Plaza de Tirso de Molina, Madrid.

Como pide Minutisa, hemos leído la tribuna de hoy de Félix de Azúa en El País : Va a levantar ampollas.

La primera parte está dedicada a desacreditar el pensamiento francés tras el mayo del 68:

"Barthes, como muchos de sus amigos o discípulos de la época, Althusser, Deleuze, Kristeva, Sollers, Pleynet, Sarduy, ¡tantos otros ya desaparecidos!, influyeron decisivamente sobre mi generación y acentuaron la tendencia a la irresponsabilidad secular en nuestro país".

La segunda, denuncia la falta de responsabilidad de los políticos que tenían veintitantos en el 68 (ahora en el poder), por todos los desmanes que cometen:

"Hoy, desde el poder (y no me refiero a Zapatero y su equipo, como es lógico, pues son más jóvenes), la vieja generación se encuentra inerme frente a la crítica. No han sido nunca criticados en serio, y si alguien lo intentó, fue lapidado. He aquí su mayor debilidad, justo antes del retiro. Y ésa es también la razón por la que a cualquier reserva o desacuerdo sobre su trabajo responden con esa estupidez en forma de insulto: '¡Facha!'. ¿Facha?"
Y el escritor reparte la acusación a diestro y siniestro, en un párrafo que quizá haya que leer entre líneas:
"Algunos mecanismos sociales se inventaron para corregir desvíos, chapuzas, errores, estupideces que pueden traer consecuencias muy graves a la población. El más eficaz es la competencia de los mandos y su inmediata sustitución cuando causan un daño. En Gran Bretaña (y sólo en 2004) hemos visto caer un par de poderosos periodistas por errores informativos. En los EE UU nadie admitiría que un técnico del Gobierno siguiera en el empleo tras provocar un derrumbe como el de Barcelona. Ni siquiera en Alemania se permitiría la permanencia de un político por cuya irresponsabilidad o inepcia se hubiera producido una severa pérdida de fondos públicos. La historia del AVE sería imposible en un país civilizado".

En la tercera, Azúa se dedica a equiparar el comunismo con el fascismo, y a atacar a Santiago Carrillo, de la mano de un libro de Martin Amis:

"En su ensayo, Amis recoge sólo algunas de las más espantosas carnicerías del comunismo soviético. A ellas habría que añadir las de Mao, Fidel, los khmer rojos y las apenas conocidas del continente africano. Amis se pregunta por qué llamaban 'facha' a su padre tras abandonar el partido comunista al conocer los asesinatos estalinistas, y quiénes eran, en realidad, los fascistas. Así pues, ¿quién es el fascista?
Hace poco, en este mismo diario, un colaborador de todas las dictaduras menos una, Santiago Carrillo, se ufanaba de ser el único comunista que no se había equivocado jamás, ante la sonrisa complaciente del entrevistador. Como si fuera una figura del deporte, este hombre ni siquiera se tomaba en serio a los muertos".

Por último, arremete contra el nacionalismo vasco, la acogida de la izquierda al Plan Ibarretxe y la actitud a este respecto del Parlament Catalán:

"Mientras esta irresponsabilidad, esta moral acomodaticia no se remedie, no habrá una argumentación real contra el terrorismo, el cual recibe en España, por parte de la izquierda, un tratamiento casi delicado. Ni siquiera una ideología infame, como el etnicismo de Ibarreche y sus colegas sabinianos (ninguno de ellos ha renunciado al racismo de los escritos de Arana explícitamente), recibe el tratamiento que se merece, sino una comprensiva palmadita en la espalda cuando no el aplauso de la Cámara catalana entera y en pie o el decisivo apoyo de Izquierda Unida".


En mi opinión:

Respecto a la primera parte: En su momento nadie entendió la filosofía posterior a mayo del 68. El 99,9% de los jóvenes de entonces, hoy en el poder, eran como el personaje de Vila-Matas en París no se acaba nunca. Chavales impresionables que se quedaron con cuatro eslóganes. No es un problema de los pensadores franceses, sino de los que no los entendieron y se quedaron con lecturas fáciles y simplistas: "no hay deber" "no hay responsabilidad", "no hay valores morales", "todo es relativo"...

Respecto a la segunda parte: Totalmente de acuerdo.

Respecto a la tercera parte: Creo que es hora de que caigan las máscaras y se empiece a responsabilizar a cada cual por lo que hizo. La equiparación entre fascismo y comunismo viene de lejos y da para un libro. Pienso que los crímenes del fascismo eran fascismo en acción, mientras que los del comunismo, igual de repugnantes, eran crímenes fascistas en nombre del comunismo. Los ideales del comunismo son emancipatorios: Libertad, Igualdad, Fraternidad... El problema es que muchos que se decían comunistas creían que esos ideales se podían lograr "aquí y ahora", y en esa impaciencia han cometido los peores crímenes. Pienso que hay otro comunismo, democrático y liberal (a su pesar).

Respecto a la tercera parte: De acuerdo.




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