31.12.12


Fin de año 


Lo saben los robles de esas laderas
Lo saben los arroyos y sus riberas
Lo saben las ranas y los zorzales,
las nutrias, los barbos y las culebras

Lo saben la espadaña,
el sol y el frío

Lo sabe la semilla de amapola
que duerme silenciosa bajo tierra
soñando en un verano venidero

Lo sabe a ciencia cierta el regadío

Que solo el cambio eterno permanece
Que lo mismo nos da doce que trece




10.12.12


Derechos humanos y papel higiénico 


Podría dar miles de ejemplos, pero hoy, Día de los Derechos Humanos, me quedo con este:  

Lo que se supone que defienden las 'democracias liberales' de 'Occidente':

- Artículo 10 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos:

"Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal".  

Lo que en realidad hace 'Occidente' (y ningún país de la UE, laureada hoy con el Nobel de la Paz, denuncia):

- Un 'drone' estadounidense mata en Pakistán al futuro líder de Al Qaeda

(EUROPA PRESS) "Un avión no tripulado estadounidense ha acabado con la vida este viernes de un prominente miembro de la organización terrorista Al Qaeda y potencial próximo líder, Abu Zaid al Kuwaiti, en un ataque perpetrado en Pakistán, según han informado la cadena norteamericana NBC".  

Comentario de perogrullo:

A algún defensor de la 'guerra preventiva' le escandalizará, pero cuando la Declaración Universal de los Derechos Humanos dice "toda persona" quiere decir que "toda persona", incluso un presunto terrorista, tiene derecho a un juicio justo. Esas son las reglas de juego con las que, teóricamente, se ha dotado Occidente. Violar a sabiendas esa legalidad es dar, precisamente, argumentos a los terroristas. Pero, claro, ya lo dice el refrán: "del Diablo vive Dios".

Saco del archivo lo que escribí en mayo de 2011 a raíz del asesinato de Bin Laden: 'La victoria de Bin Laden'




6.12.12


El Manifestómetro ha vuelto 


El pasado 11 de noviembre El Manifestómetro cumplió siete años. Hoy hemos vuelto a publicar un recuento. El primero en este año. Somos un grupillo de gente que, desde 2005, mide cuántas personas asisten a manifestaciones o a concentraciones. Es decir, intentamos satisfacer un derecho, el de información, que en el caso de la asistencia a las convocatorias políticas y ciudadanas suele ser descuidado por los medios tradicionales y manipulado por las instituciones y los convocantes. Tomemos un ejemplo de tantos: en junio de 2006 la Comunidad de Madrid afirmó que casi un millón de personas había acudido a una manifestación de la AVT. Dada la superficie que ocupaban los manifestantes, para que la cifra ofrecida por la Comunidad de Madrid fuese verdadera, habrían sido necesarias 13 personas por metro cuadrado, algo imposible.

Nuestro objetivo nunca ha sido la precisión (siempre ofrecemos una horquilla de datos), sino más bien desmentir las manipulaciones burdas, como la citada, que insultan la inteligencia de la ciudadanía. En estos siete años solo surgieron dos iniciativas parecidas al Manifestómetro, aunque con métodos distintos: Contrastant, en Cataluña, que cerró en febrero de 2007; y la empresa Lynce (creada en 2009 y cerrada, creo, en 2011).

El diario El País es el que más en serio se ha tomado desde hace décadas el cálculo de asistencia a las manifestaciones. Su Libro de estilo, en el artículo 2.51, dice: "En las manifestaciones de asistencia fácil de calcular (centenares, algunos millares) hay que incluir directamente el número de participantes, al margen de dar también las cifras facilitadas por la policía o los organizadores. En las grandes manifestaciones, el periódico ofrecerá un cálculo propio, pero siempre explicando el mecanismo utilizado (preferentemente, el espacio ocupado por los manifestantes, multiplicado por una media de personas por metro cuadrado)".

Sin embargo cada vez es más infrecuente que El País ofrezca recuentos propios en manifestaciones, por varias razones. En primer lugar, es creciente el número de convocatorias con interés informativo, por lo que hay que informar de más de una, a veces en un mismo día, y no se cuenta con suficientes periodistas para cubrirlas. Otra razón es el error de previsión: es frecuente que los planificadores del periódico, por variados motivos, subestimen la importancia de una convocatoria y envíen a un solo periodista o a ninguno.

En el Manifestómetro pensábamos que, a lo largo de estos años, quizá los medios tradicionales se tomarían en serio el recuento de asistentes, pero no ha sido así. La razón para no hacerlo -en el caso de algunas cabeceras- es obvia: tomárselo en serio supone hallar una cifra (suele ser una horquilla de datos) y, claro, un dato objetivo no permite jugar al despiste con el lector y forzar titulares mediante apelativos genéricos como 'muchedumbre', 'marea', etcétera. Otra razón para no hacerlo es la precariedad de materiales y de personal con la que se trabaja en las redacciones. Desde 2005 esa precariedad ha aumentado. El caso del recuento de asistentes a manifestaciones es un buen ejemplo de qué tipo de información pierden los lectores cuando los medios despiden o precarizan a sus periodistas. Tomarse en serio la cobertura de una expresión vital para la democracia como son las manifestaciones sería en definitiva, para los medios tradicionales, tomarse en serio a sí mismos y a sus lectores. Tomarse en serio el periodismo, vaya.

El Manifestómetro ha vuelto hoy. Y hemos estrenado cuenta de Twitter y perfil en Facebook. Si tendrá continuidad el proyecto no lo sabemos (ya lo dice Rinzewind), porque esto lo hacemos cuando podemos y, sobre todo, cuando nos apetece. Es importante subrayarlo porque no es raro que los lectores "nos exijan" que cubramos una manifestación (incluso algunas que se celebran muy lejos de nuestro lugar de residencia). Siempre hemos hecho público nuestro método e invitado a otras personas a imitarlo, copiarlo, replicarlo.

Las manifestaciones siguen poniendo nerviosos a los que mandan. Son expresiones útiles y cumplen un papel ciudadano y psicológico importante. Que el poder recela de las manifestaciones se muestra por hechos como el del pasado 26 de septiembre, cuando el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, expresó su reconocimiento a la mayoría de españoles que NO se manifiesta. Todo parece indicar que la movilización social va a ir en aumento. Casi siempre es bueno salir a la calle.

En El Manifestómetro saldremos a contar. Pero, eso sí, solo si nos apetece.




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