21.5.14
La identidad PSOE-PP y la traición socialdemócrata
La única diferencia que, en lo económico, aprecia el elector entre populares y socialistas
es una diferencia de grado. Ambos han apostado por recortar
presupuestos destinados a derechos sociales y por precarizar el mercado
de trabajo. Unos más, otros menos, pero la receta es la misma. Si
volvemos a la manida metáfora del enfermo, tanto PP como PSOE
están de acuerdo en cuál es la enfermedad que padecemos y en cuál es el
fármaco principal: recortes y precarización laboral. Solo
discrepan en la dosis y en la necesidad, o no, de suministrar al enfermo
otros fármacos complementarios (alguna medida de estímulo, inversión en
I+D…). Hace unos días un dirigente de Izquierda Unida decía en la radio
que el PSOE y el PP “no son lo mismo, pero hacen lo mismo”.
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Etiquetas: Artículos en La Marea, ideología, política, pp, psoe, socialismo
17.9.10
Europa zozobra
Sarkozy se enfrenta a Barroso por los gitanos, pero logra el apoyo gremial de los líderes de la Unión
Las deportaciones de gitanos iniciadas este verano por el Gobierno de Nicolas Sarkozy han generado una crisis en la Unión Europea con escasos precedentes. Francia, un país fundador de la UE y motor, junto a Alemania, de las políticas comunitarias, se encontró ayer merecidamente contra las cuerdas a cuenta de una política que choca con los principios europeos de libre circulación de movimientos y no discriminación racial. Frente a la pasividad con la que Europa asistió hace dos años al censo de gitanos lanzado por Berlusconi en Italia, el populismo de Nicolas Sarkozy encontró ayer una respuesta a la altura por parte de la Comisión Europea, en abierto contraste con el sonrojante apoyo de la mayoría de líderes de la UE reunidos en el Consejo Europeo, que optaron por un diplomático pragmatismo de bajo vuelo.
Contra todo pronóstico, dada su inicial tibieza respecto a este asunto, Barroso le mantuvo el pulso a Sarkozy. Como resultado, la Comisión, guardiana de los Tratados y, por tanto, de los principios fundamentales que cohesionan a la ciudadanía europea, sale moralmente reforzada de este envite. La sintonía demostrada en esta ocasión con el Parlamento Europeo, la primera institución que clamó contra las deportaciones, será un apoyo importante a la hora de tomar, en un par de semanas, la decisión definitiva sobre el procedimiento de infracción contra Francia.
La cara más amarga de la crisis abierta en Europa fue el movimiento táctico y oportunista de la mayoría de los mandatarios que se aprestaron a arropar a Sarkozy. Para ello contaron con la involuntaria colaboración de quien destapó el escándalo, la comisaria de Justicia y Derechos Fundamentales, Viviane Reding, quien comparó las expulsiones con las deportaciones de minorías por los nazis.
Los presidentes y primeros ministros del Consejo no desaprovecharon la oportunidad para desviar la atención de la cuestión fundamental, algo que hizo con especial énfasis Rodríguez Zapatero, sin tener en cuenta que Reding ya había pedido excusas la víspera. Es muy preocupante el espectáculo ofrecido por el español, como el de Angela Merkel, al equiparar el atropello que se está cometiendo contra cientos de gitanos con las declaraciones de la comisaria. Nadie osó criticar, en cambio, el exceso verbal del propio Sarkozy cuando desafió a Luxemburgo (país de la comisaria) a acoger allí a los gitanos. El respeto que reclamó Zapatero debió demandárselo en primer lugar al arrogante autor de esa provocación.
Ya se verá si la solidaridad gremial de los líderes con Sarkozy resulta eficaz. La deportación de gitanos iniciada por París ha generado un nivel de crítica sin precedentes mundialmente, Washington incluido, y ha provocado desencuentros con otros socios europeos, como Austria o Bulgaria. También merece los máximos reproches la connivencia demostrada ayer por un Gobierno como el español, que se dice socialista y atento a la ampliación de los derechos de los ciudadanos.
(Editorial del diario El País, publicado hoy)
Las deportaciones de gitanos iniciadas este verano por el Gobierno de Nicolas Sarkozy han generado una crisis en la Unión Europea con escasos precedentes. Francia, un país fundador de la UE y motor, junto a Alemania, de las políticas comunitarias, se encontró ayer merecidamente contra las cuerdas a cuenta de una política que choca con los principios europeos de libre circulación de movimientos y no discriminación racial. Frente a la pasividad con la que Europa asistió hace dos años al censo de gitanos lanzado por Berlusconi en Italia, el populismo de Nicolas Sarkozy encontró ayer una respuesta a la altura por parte de la Comisión Europea, en abierto contraste con el sonrojante apoyo de la mayoría de líderes de la UE reunidos en el Consejo Europeo, que optaron por un diplomático pragmatismo de bajo vuelo.
Contra todo pronóstico, dada su inicial tibieza respecto a este asunto, Barroso le mantuvo el pulso a Sarkozy. Como resultado, la Comisión, guardiana de los Tratados y, por tanto, de los principios fundamentales que cohesionan a la ciudadanía europea, sale moralmente reforzada de este envite. La sintonía demostrada en esta ocasión con el Parlamento Europeo, la primera institución que clamó contra las deportaciones, será un apoyo importante a la hora de tomar, en un par de semanas, la decisión definitiva sobre el procedimiento de infracción contra Francia.
La cara más amarga de la crisis abierta en Europa fue el movimiento táctico y oportunista de la mayoría de los mandatarios que se aprestaron a arropar a Sarkozy. Para ello contaron con la involuntaria colaboración de quien destapó el escándalo, la comisaria de Justicia y Derechos Fundamentales, Viviane Reding, quien comparó las expulsiones con las deportaciones de minorías por los nazis.
Los presidentes y primeros ministros del Consejo no desaprovecharon la oportunidad para desviar la atención de la cuestión fundamental, algo que hizo con especial énfasis Rodríguez Zapatero, sin tener en cuenta que Reding ya había pedido excusas la víspera. Es muy preocupante el espectáculo ofrecido por el español, como el de Angela Merkel, al equiparar el atropello que se está cometiendo contra cientos de gitanos con las declaraciones de la comisaria. Nadie osó criticar, en cambio, el exceso verbal del propio Sarkozy cuando desafió a Luxemburgo (país de la comisaria) a acoger allí a los gitanos. El respeto que reclamó Zapatero debió demandárselo en primer lugar al arrogante autor de esa provocación.
Ya se verá si la solidaridad gremial de los líderes con Sarkozy resulta eficaz. La deportación de gitanos iniciada por París ha generado un nivel de crítica sin precedentes mundialmente, Washington incluido, y ha provocado desencuentros con otros socios europeos, como Austria o Bulgaria. También merece los máximos reproches la connivencia demostrada ayer por un Gobierno como el español, que se dice socialista y atento a la ampliación de los derechos de los ciudadanos.
(Editorial del diario El País, publicado hoy)
Etiquetas: europa, ideología, opinión, racismo, socialismo, zapatero
8.2.10
¿Quién decide que España no es de fiar?
Lo deciden "los de la chistera y el puro".
Está claro que España vive un momento muy difícil en lo económico: el paro está desbocado, las cuentas públicas se resienten y mucha gente lo está pasando muy mal. Eso es innegable. Como también lo es que el Gobierno ha abusado del globosondismo, ha actuado tarde y equivocadamente en más de dos y tres ocasiones (recorte de I+D, por ejemplo...) y ha comunicado mal sus intenciones.
Más allá de todo esto, que un país caiga definitivamente en desgracia (y que sus problemas se multipliquen exponencialmente) depende de gente como ésta:
1. Las denominadas "agencias" de calificación que, pese a su equívoco nombre, son compañías privadas que buscan ganar dinero. No son organismos oficiales. Están formadas por individuos cuya finalidad no es ser objetivos, sino conseguir beneficios... (De hecho hasta poco antes de estallar el escándalo de las subprime seguían calificándolas como una inversión ultrasegura...) Moody's, Ficht y Standard and Poor's, consideran que España no es de fiar.
Creen que si un particular compra deuda de España, España no va a ser capaz de devolver el dinero... Por ejemplo, hoy Fitch ha dicho que España, fatal pero que muy fatal...
2. También deciden que España no es de fiar los señores que tienen acciones de una empresa española y deciden venderlas. Lo deciden porque leen en los periódicos que la economía española va mal, porque las agencias de calificación dicen que no es de fiar. Los accionistas relacionan la economía de un país con la salud de sus grandes empresas y viceversa. Dan igual los beneficios del Santander, BBVA, Telefónica, etcétera. La Bolsa de Madrid se desploma porque un grupo de señores cree a las agencias de calificación y lo que dice la prensa económica.
3. La prensa económica, The Wall Street Journal, The Financial Times, también decide que España no es de fiar: se apoyan, entre otros datos, en lo que hacen los accionistas y en lo que dicen las agencias de calificación. Sus columnistas, editorialistas, etcétera, pueden optar por enfatizar uno u otro dato. Cebarse con un país y salvar a otro. Bélgica, por ejemplo, vive una situación parecida a la de España pero nadie carga contra ella...
CONCLUSIÓN
Así que si os preguntáis quién puede teledirigir o hacer tambalearse a un Gobierno elegido democráticamente; quién puede ponerlo a los pies de los caballos y hacerle mendigar opiniones favorables de periódico en periódico, y de Bolsa en Bolsa; quién puede dar munición a la oposición del PP, ya tenéis la respuesta:
Son los mismos que desregularon el mercado, los mismos que especularon en las Bolsas y los mismos que inflaron las burbujas. Lo que hagamos usted y yo, humildes ciudadanos (nuestro voto, nuestra voz), no cuenta para nada. Los gobiernos, todos, deben postrarse ante los de la chistera y el puro: gente como usted y como yo, pero que ganan dinero si la economía va bien y ganan más dinero si la economía va mal...
Está claro que España vive un momento muy difícil en lo económico: el paro está desbocado, las cuentas públicas se resienten y mucha gente lo está pasando muy mal. Eso es innegable. Como también lo es que el Gobierno ha abusado del globosondismo, ha actuado tarde y equivocadamente en más de dos y tres ocasiones (recorte de I+D, por ejemplo...) y ha comunicado mal sus intenciones.
Más allá de todo esto, que un país caiga definitivamente en desgracia (y que sus problemas se multipliquen exponencialmente) depende de gente como ésta:
1. Las denominadas "agencias" de calificación que, pese a su equívoco nombre, son compañías privadas que buscan ganar dinero. No son organismos oficiales. Están formadas por individuos cuya finalidad no es ser objetivos, sino conseguir beneficios... (De hecho hasta poco antes de estallar el escándalo de las subprime seguían calificándolas como una inversión ultrasegura...) Moody's, Ficht y Standard and Poor's, consideran que España no es de fiar.
Creen que si un particular compra deuda de España, España no va a ser capaz de devolver el dinero... Por ejemplo, hoy Fitch ha dicho que España, fatal pero que muy fatal...
2. También deciden que España no es de fiar los señores que tienen acciones de una empresa española y deciden venderlas. Lo deciden porque leen en los periódicos que la economía española va mal, porque las agencias de calificación dicen que no es de fiar. Los accionistas relacionan la economía de un país con la salud de sus grandes empresas y viceversa. Dan igual los beneficios del Santander, BBVA, Telefónica, etcétera. La Bolsa de Madrid se desploma porque un grupo de señores cree a las agencias de calificación y lo que dice la prensa económica.
3. La prensa económica, The Wall Street Journal, The Financial Times, también decide que España no es de fiar: se apoyan, entre otros datos, en lo que hacen los accionistas y en lo que dicen las agencias de calificación. Sus columnistas, editorialistas, etcétera, pueden optar por enfatizar uno u otro dato. Cebarse con un país y salvar a otro. Bélgica, por ejemplo, vive una situación parecida a la de España pero nadie carga contra ella...
CONCLUSIÓN
Así que si os preguntáis quién puede teledirigir o hacer tambalearse a un Gobierno elegido democráticamente; quién puede ponerlo a los pies de los caballos y hacerle mendigar opiniones favorables de periódico en periódico, y de Bolsa en Bolsa; quién puede dar munición a la oposición del PP, ya tenéis la respuesta:
Son los mismos que desregularon el mercado, los mismos que especularon en las Bolsas y los mismos que inflaron las burbujas. Lo que hagamos usted y yo, humildes ciudadanos (nuestro voto, nuestra voz), no cuenta para nada. Los gobiernos, todos, deben postrarse ante los de la chistera y el puro: gente como usted y como yo, pero que ganan dinero si la economía va bien y ganan más dinero si la economía va mal...
Etiquetas: capitalismo, economía, ideología, política, socialismo
21.11.09
Cuba
Para los españoles es difícil hablar de Cuba. De la Cuba precastrista y de la castrista. La isla ha sido España casi tanto tiempo como la propia España ha sido España. Cuba (todas las Cubas) nos causan a los españoles complejo de culpa, nos inducen al paternalismo y a la indulgencia.
Los españoles desvariamos cuando hablamos de Cuba. Derechistas como Fraga abrazan a Castro, empresarios hoteleros de misa diaria invierten en la revolucionaria isla millonadas... Y de una u otra manera, el Partido Comunista de España y el Partido Socialista Obrero Español han justificado en Cuba lo que nunca justificarían en España: la dictadura.
Durante unas décadas el castrismo ha conseguido salvar su imagen porque, si en Cuba había pobreza, a pocos kilómetros de ella, y en la gran mayoría de países latinoamericanos, había auténtica miseria. La cuestión era que en Cuba nadie moría de hambre y nadie carecía de atención médica. Eso hace tiempo que ha terminado. En los arrabales de la Habana hace años que hay asentamientos chabolistas y pobreza extrema. El ensayo de socialismo, allí, también ha fracasado.
Nadie quiere que Cuba pierda los logros sociales que en su día trajo la revolución (un Estado fuerte que proteja a los más débiles), pero la dictadura debe acabar. Cada ciudadano cubano debe gozar del derecho al sufragio universal, a una sociedad multipartidista, a un Estado de derecho en el que impere la división de poderes y un régimen de libertades públicas e individuales.
España y la Unión Europea deben garantizar que, en esa transición a la democracia, Cuba no sea fagocitada por Estados Unidos ni por un gobierno títere inclinado a la corrupción.
Basta ya de indulgencia, de comparaciones demagógicas y de relativismo moral a la hora de juzgar al castrismo. Tuvo su razón de ser, pero hace muchas décadas que carece de justificación. Como toda DICTADURA MILITAR, la de Cuba también es letal.
Esto es lo que, a día de hoy, debe exigir para Cuba cualquier persona que se tenga por progresista.
Sirvan estas palabras de apoyo a Yoani Sánchez y a Reinaldo Escobar, que estos días vuelven a verse inmersos en una espiral de acoso y violencia.
Los españoles desvariamos cuando hablamos de Cuba. Derechistas como Fraga abrazan a Castro, empresarios hoteleros de misa diaria invierten en la revolucionaria isla millonadas... Y de una u otra manera, el Partido Comunista de España y el Partido Socialista Obrero Español han justificado en Cuba lo que nunca justificarían en España: la dictadura.
Durante unas décadas el castrismo ha conseguido salvar su imagen porque, si en Cuba había pobreza, a pocos kilómetros de ella, y en la gran mayoría de países latinoamericanos, había auténtica miseria. La cuestión era que en Cuba nadie moría de hambre y nadie carecía de atención médica. Eso hace tiempo que ha terminado. En los arrabales de la Habana hace años que hay asentamientos chabolistas y pobreza extrema. El ensayo de socialismo, allí, también ha fracasado.
Nadie quiere que Cuba pierda los logros sociales que en su día trajo la revolución (un Estado fuerte que proteja a los más débiles), pero la dictadura debe acabar. Cada ciudadano cubano debe gozar del derecho al sufragio universal, a una sociedad multipartidista, a un Estado de derecho en el que impere la división de poderes y un régimen de libertades públicas e individuales.
España y la Unión Europea deben garantizar que, en esa transición a la democracia, Cuba no sea fagocitada por Estados Unidos ni por un gobierno títere inclinado a la corrupción.
Basta ya de indulgencia, de comparaciones demagógicas y de relativismo moral a la hora de juzgar al castrismo. Tuvo su razón de ser, pero hace muchas décadas que carece de justificación. Como toda DICTADURA MILITAR, la de Cuba también es letal.
Esto es lo que, a día de hoy, debe exigir para Cuba cualquier persona que se tenga por progresista.
Sirvan estas palabras de apoyo a Yoani Sánchez y a Reinaldo Escobar, que estos días vuelven a verse inmersos en una espiral de acoso y violencia.
Etiquetas: cuba, ideología, izquierda, Latinoamérica, opinión, socialismo
