23.12.15
Si te gustó la temporada diez, con la once vas a alucinar
Me enganché a esta serie hace casi 30 años, cuando terminaba la segunda
temporada. Desde muy pequeñito he seguido los andares de sus personajes.
Algunos han muerto, otros han desaparecido (están protagonizando spin offs que casi no tienen audiencia) y, por último, otros personajes están recién llegados. Todo relato histórico puede verse como una serie de televisión o una saga cinematográfica al estilo de StarWars.
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16.12.15
20-D: ¿Quieres dejar de estar indeciso?
Tras ganar las elecciones generales, el candidato vencedor comparece
solemne ante la prensa y sus militantes: “Afortunadamente los electores
han pensado que soy el menos lamentable”. ¿Cabe imaginar algo así? No,
claro. Aunque probablemente ése vaya ser el criterio de cientos de miles
de votantes para decantarse por una u otra opción (máxime visto el
debate de anoche). Pese a todo, lo normal es que analistas, tertulianos y
políticos interpreten siempre en positivo los
resultados (tanto de las encuestas como de los debates y de los
comicios) con generalizaciones del tipo de “los votantes han visto que
nuestro proyecto, nuestro candidato y nuestro equipo son los mejores
para guiar al país”, o bien “la ciudadanía ha enviado un mensaje claro,
los españoles quieren que los partidos se pongan de acuerdo”.
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Etiquetas: Artículos en La Marea, democracia, política
3.6.14
El paradójico acierto del Rey
Hacía mucho que el Rey no acertaba con una decisión, lo acaba de hacer anunciando su abdicación. Cede el paso. Es paradójico que haya tenido que ser Juan Carlos el que vaya a imponer un cambio forzoso en una realidad política española
desde hace años insostenible. Un cambio del que los grandes partidos,
especialmente el PP, no querían ni oír hablar. Ese cambio pasa por una renovación de todas las instituciones del Estado, pero no sólo de sus altos cargos, sino también de su manera de funcionar. Ese cambio pasa asimismo por la Constitución. Desde
aquel 15 de mayo de 2011, las voces que piden una reforma en
profundidad de la Constitución, o una nueva Carta Magna, van en aumento.
Cada vez se escuchan en más foros y esa urgencia ya se ha instalado en
los partidos de izquierda. No así en el PP. El presidente del Congreso,
Jesús Posada, lo repetía con ese sutil paternalismo que tan bien
conocemos los que nacimos en pleno baby boom. Posada
dio la respuesta de manual de aquellos que no quieren que nada cambie:
“No hay ningún problema en reformar la Constitución, pero tiene que
haber consenso”. Los miembros del establishment político saben que el consenso es hoy en día, en España, tan quimérico como un unicornio.
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5.3.14
¿Sabes de quién es la culpa?
La culpa es de los políticos. Qué a gusto se queda uno cuando dice eso. Los políticos podrían poner coto a la codicia de la banca, las grandes corporaciones y las grandes fortunas. Los políticos están vendidos. Y los sindicalistas, que en realidad también son políticos. Tú no tienes ninguna culpa. La culpa es del sistema que han diseñado los políticos. Tú eres un mandado, un ciudadano indefenso. No te interesa esto que llaman política, para ti la política debería ser otra cosa, pero tienes algo claro: la culpa de lo que te pasa a ti es de los políticos. Tu responsabilidad llega como mucho a ejercer un voto de castigo cada cuatro años, aunque no valga de nada. Y si no vale de nada la culpa es de la ley electoral que han decidido los políticos (que son los auténticos culpables).
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22.1.14
El Gobierno silencia a los testigos
Era una voz incómoda para La Moncloa y había que acallarla. El Consejo de Ministros cerró el viernes pasado el Consejo de la Juventud de España (CJE), una institución independiente, participativa y autónoma, que desde hace 31 años realiza estudios y campañas sobre empleo juvenil, salud, diversidad sexual, inmigración, desarrollo sostenible, vivienda… El CJE estaba formado por los consejos de la juventud de las Comunidades Autónomas y una treintena de organizaciones de rango estatal, desde el Área Federal de Juventud de Izquierda Unida, pasando por Nuevas Generaciones del PP, Juventudes Socialistas, Cruz Roja Juventud, Federación de Mujeres Jóvenes, etcétera. En junio el Gobierno ya justificó la medida que ahora se ha consumado y lo hizo recurriendo a dos argumentos: el ahorro de 4,3 millones de euros en tres años y la existencia de un órgano con “competencias similares”, el Instituto de la Juventud (Injuve).
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8.9.11
La mayoría de los pocos periodistas...

Etiquetas: democracia, dibujos en reuniones, periodismo, viñetas
24.5.11
#15m: Para qué sirve todo esto
Muchas personas que se han entusiasmado e identificado con el surgimiento del #15m viven ahora en un clima de ansiedad. Se escuchan llamadas que piden “algo concreto”, “resultados”. No podemos tener una visión mercantilista del #15m, buscando recuperar a corto plazo ‘la inversión’ en ilusión y reflexión.
En primer lugar haríamos bien en asumir que el #15m no va a evitar que ‘este’ PP (subrayo el “este”) gane en las elecciones generales de 2012. El #15m no ha surgido para ello, ni tiene margen de maniobra para lograrlo. Sería un error estratégico precipitar los pasos en esa dirección.
El #15m no quiere que gane ni ‘este’ PP, ni ‘este’ PSOE, ni ‘estos’ partidos.
La indigencia económica y cultural, y la precariedad laboral, son abono para la indigencia ética y la precariedad moral. De eso nos estamos dando cuenta estos días. Pero desde hace décadas España se encamina por la senda que ha abierto Berlusconi en Italia, donde la corrupción es tolerada, aplaudida y recompensada por muchos ciudadanos, víctimas (a veces inconscientes) de la indigencia moral.
Detener esa inercia en menos de un año parece casi imposible, pero el #15m sí está plantando las semillas del cambio. De un cambio general, que afecte a todas las personas y, por tanto, a los partidos políticos.
Para romper la inercia ‘berlusconiana’ hace falta inocular, de manera constante, los valores que recupera el #15m; y hacerlo como una lluvia fina que vaya calando poco a poco las relaciones interpersonales.
Creo que el #15m no es una película con un desenlace. No es un concurso de la tele donde al final de toca un coche. Caer en el ‘resultadismo’, querer demasiado pronto algo excesivamente concreto y detallado supondría dejar muchos ciudadanos fuera. Esto acaba de empezar.
La democracia real, entre otras cosas, es democracia de los pequeños gestos cotidianos. Por eso el hecho de que el #15m vaya a inspirar la creación de asambleas en barrios y pueblos es muy importante. El tejido asociativo y vecinal, extinguido prácticamente en su totalidad, es el lugar idóneo para recuperar el ejercicio de la ciudadanía.
Algunos resultados del #15m ya existen, pero para verlos hay que cambiar nuestra forma de pensar y alterar nuestras ideas sobre causas y efectos.
Un resultado es que mucha gente que había perdido la ilusión la ha recuperado y ha visto que es posible que su voz se escuche.
Otro resultado es que niños y ciudadanos jóvenes, ajenos al debate político (de política real, no la de los partidos) ahora tienen una experiencia y una opinión al respecto.
Otro resultado es el hecho de haber dado ejemplo. Las movilizaciones, asambleas y acampadas han sido ejemplares y han ensanchado las fronteras de lo que es posible y de lo que es exigible.
El diálogo entre personas que antes ni se conocían es un resultado. La memoria y la experiencia de estos días es un fruto (un resultado, pues) que mucha gente llevará en su pensamiento para siempre.
Estos valores de diálogo, debate, honestidad, compromiso, cooperación y consenso no han comenzado con el #15m, pero han tomado un impulso perdido desde hace años y esto también es un resultado.
Hemos aprendido, nos hemos reído y nos hemos divertido: y eso también es un resultado.
Ahora se habla de un consenso de mínimos (sobre la ley electoral y sobre la lucha contra la corrupción en los partidos políticos, por ejemplo). Algunas personas piden la creación de un partido. Gestos ‘a lo grande’.
No busquemos atajos utilitaristas. Debatamos, como se viene debatiendo especialmente en Internet y cada vez más en la calle, en las asambleas.
Hagamos pensar a los demás y hagámonos pensar a nosotros mismos. Cuando alguien nos pregunte de qué ha servido el #15m, o cuando alguien os diga que no ha servido para nada, pensad en todo el trabajo que nos queda por hacer. Queremos convencer, no vencer.
Somos muy variados: heterogéneos en esencia y apariencia. No tengamos miedo a cierta incoherencia (lo establecido es mucho más incoherente), no tengamos miedo a cierta inconcreción (mucho más inconcretos son la mayoría de los políticos profesionales y de los poderosos), no tengamos miedo a los errores (más yerran ellos) ni a cierta candidez.
Lo seco absorbe, y la sociedad está seca. Algo empieza a fluir: son ideas.
En primer lugar haríamos bien en asumir que el #15m no va a evitar que ‘este’ PP (subrayo el “este”) gane en las elecciones generales de 2012. El #15m no ha surgido para ello, ni tiene margen de maniobra para lograrlo. Sería un error estratégico precipitar los pasos en esa dirección.
El #15m no quiere que gane ni ‘este’ PP, ni ‘este’ PSOE, ni ‘estos’ partidos.
La indigencia económica y cultural, y la precariedad laboral, son abono para la indigencia ética y la precariedad moral. De eso nos estamos dando cuenta estos días. Pero desde hace décadas España se encamina por la senda que ha abierto Berlusconi en Italia, donde la corrupción es tolerada, aplaudida y recompensada por muchos ciudadanos, víctimas (a veces inconscientes) de la indigencia moral.
Detener esa inercia en menos de un año parece casi imposible, pero el #15m sí está plantando las semillas del cambio. De un cambio general, que afecte a todas las personas y, por tanto, a los partidos políticos.
Para romper la inercia ‘berlusconiana’ hace falta inocular, de manera constante, los valores que recupera el #15m; y hacerlo como una lluvia fina que vaya calando poco a poco las relaciones interpersonales.
Creo que el #15m no es una película con un desenlace. No es un concurso de la tele donde al final de toca un coche. Caer en el ‘resultadismo’, querer demasiado pronto algo excesivamente concreto y detallado supondría dejar muchos ciudadanos fuera. Esto acaba de empezar.
La democracia real, entre otras cosas, es democracia de los pequeños gestos cotidianos. Por eso el hecho de que el #15m vaya a inspirar la creación de asambleas en barrios y pueblos es muy importante. El tejido asociativo y vecinal, extinguido prácticamente en su totalidad, es el lugar idóneo para recuperar el ejercicio de la ciudadanía.
Algunos resultados del #15m ya existen, pero para verlos hay que cambiar nuestra forma de pensar y alterar nuestras ideas sobre causas y efectos.
Un resultado es que mucha gente que había perdido la ilusión la ha recuperado y ha visto que es posible que su voz se escuche.
Otro resultado es que niños y ciudadanos jóvenes, ajenos al debate político (de política real, no la de los partidos) ahora tienen una experiencia y una opinión al respecto.
Otro resultado es el hecho de haber dado ejemplo. Las movilizaciones, asambleas y acampadas han sido ejemplares y han ensanchado las fronteras de lo que es posible y de lo que es exigible.
El diálogo entre personas que antes ni se conocían es un resultado. La memoria y la experiencia de estos días es un fruto (un resultado, pues) que mucha gente llevará en su pensamiento para siempre.
Estos valores de diálogo, debate, honestidad, compromiso, cooperación y consenso no han comenzado con el #15m, pero han tomado un impulso perdido desde hace años y esto también es un resultado.
Hemos aprendido, nos hemos reído y nos hemos divertido: y eso también es un resultado.
Ahora se habla de un consenso de mínimos (sobre la ley electoral y sobre la lucha contra la corrupción en los partidos políticos, por ejemplo). Algunas personas piden la creación de un partido. Gestos ‘a lo grande’.
No busquemos atajos utilitaristas. Debatamos, como se viene debatiendo especialmente en Internet y cada vez más en la calle, en las asambleas.
Hagamos pensar a los demás y hagámonos pensar a nosotros mismos. Cuando alguien nos pregunte de qué ha servido el #15m, o cuando alguien os diga que no ha servido para nada, pensad en todo el trabajo que nos queda por hacer. Queremos convencer, no vencer.
Somos muy variados: heterogéneos en esencia y apariencia. No tengamos miedo a cierta incoherencia (lo establecido es mucho más incoherente), no tengamos miedo a cierta inconcreción (mucho más inconcretos son la mayoría de los políticos profesionales y de los poderosos), no tengamos miedo a los errores (más yerran ellos) ni a cierta candidez.
Lo seco absorbe, y la sociedad está seca. Algo empieza a fluir: son ideas.
Etiquetas: #15m, democracia, ideología, opinión, política, pp, psoe
21.5.11
Hemos despertado
La Puerta del Sol en la madrugada del 21-M
"Me llamo Pablo y soy uno de los integrantes de la plataforma de Democracia Real Ya como lo son Isa, Laura, Cristian, Ivan, Carlos, Jon, Manu, Olga, Jorge, Pepe, Fabio, Jaime, Chema, Clara, Aida, Lidia, Alfonso, Vicente, Marcos, Fran, Miguel, Iñigo, Adrián, Paco, Ana, Claudia y si siguiera diciendo nombres probablemente tendríamos cualquier nombre inscrito en el registro civil..."
(Sigue leyendo 'Hemos despertado', de Pablo Gallego, en el blog El Manifiesto de la Juventud')
Etiquetas: #15m, blogs, democracia, derechos humanos, ideas limunosas, ideología, opinión
28.2.11
Europa es un barrio de Trípoli
Los valores que un día inspiraron a la moribunda Unión Europea renacen en el Norte de África de la mano de nuestros nuevos conciudadanos

FOTO: AFP
Muertos, familias rotas e incertidumbre ante el futuro: todo eso están dejando las revueltas en el mundo islámico protagonizadas por aquellos que buscan la democracia. También han dejado a Occidente con las vergüenzas al aire, porque los que están vertiendo su sangre en las calles de Túnez, Bengasi y El Cairo exigen, pese a la sordera y la torpeza occidental, valores que, hasta ahora, se han tenido por típicamente europeos. Cuando parece que Europa está perdiendo esos valores, cuando parece que los ciudadanos europeos han interiorizado que son meros consumidores (por fin hemos asumido la forma en que nos ven la mayoría de nuestros gobernantes) otros ciudadanos ‘europeos’ han surgido en la ribera sur del Mediterráneo. Pese a lo que nos han hecho creer nuestros gobernantes y muchos de nuestros medios de comunicación, en esos países no vivían solo fundamentalistas islámicos y minoritarias aristocracias tan totalitarias como prooccidentales. Allí también viven ciudadanos que consideran que es posible compatibilizar sus costumbres y su cultura con los valores de la libertad, la igualdad y la fraternidad.
Pero lo que se dirime allí pasa asimismo por dotar de significado a la palabra ‘democracia’. La caída de la piedra clave del arco del poder absoluto en esos países ha desencadenado una competencia entre fuerzas de oposición: islamistas, comunistas, liberales… Todos ellos luchan de alguna manera entre sí por llenar de significado de nuevo a un manido significante: ‘democracia’. Es una pelea por lo que Slavoj Zizek (echando mano de un concepto de Lacan) llama ‘point de capiton’: esas suturas o remaches que, en un cojín (el del significante ‘democracia’) hacen que el relleno (el significado que ahora se dirime) no se desplace de un sitio a otro.
Así lo expresa Zizek en ‘Visión de paralaje’ ( Buenos Aires, 2006, Fondo de Cultura Económica, pág. 58): “Imaginémonos una confusa situación de desintegración social en la cual el poder cohesivo de la ideología pierda su eficacia: en una situación así, el Amo es que aquel que inventa un nuevo significante, el famoso ‘quilting point’ (point de capiton) que vuelve a estabilizar la situación y la hace comprensible”.
La inacción de nosotros los europeos (y de la propia Unión Europea) ante lo que está ocurriendo en la orilla sur del Mediterráneo se explica en buena parte porque no comprendemos qué está en juego. No sabemos (en la simpleza de nuestras mentes maleadas por el maniqueísmo y la tele/prensa-basura) quiénes son ‘los buenos’ y quiénes ‘los malos’. Simplemente queremos que nuestro patio trastero esté ordenado y estamos esperando a que surja un Amo que decida qué va a significar la palabra ‘democracia’ en los países que están protagonizando revoluciones.
Una cosa debemos agradecer desde ya a los ciudadanos del norte de África que se han levantado contra sus opresores: nos han mostrado una vez más cómo somos realmente los europeos, es decir, cómo hemos dejado que los valores que un día nos inspiraron hayan sido prostituidos en aras del consumismo desaforado.
La idea de Europa ya estaba maltrecha por las causas (y consecuencias) de la crisis económica. Los ciudadanos de la UE padecemos con una escandalosa indiferencia la dictadura de los mercados financieros que han puesto de rodillas a los representantes políticos y han mostrado hasta qué punto la ciudadanía ha cedido su soberanía a las élites económicas.
Ahora, lo que ocurre en el norte de África es la prueba definitiva que demuestra que el proyecto europeo está agotado por consunción (y no por su 'culminación'). Igual que hubo un 'socialismo real' de rostro atroz, ahora ya conocemos el rostro del 'europeísmo real'. Pero la idea de Europa solo está agotada aquí y no en otros lugares. Si algún día esa idea ha de resucitar en suelo europeo, enderezada hacia los valores de libertad, igualdad y fraternidad, ya no será posible sin el concurso de esos otros ‘europeos’: nuestros conciudadanos de Túnez, Libia, Egipto y otros países que, quizá sin saberlo, se han levantado para salvarse... y para salvarnos.

FOTO: AFP
Muertos, familias rotas e incertidumbre ante el futuro: todo eso están dejando las revueltas en el mundo islámico protagonizadas por aquellos que buscan la democracia. También han dejado a Occidente con las vergüenzas al aire, porque los que están vertiendo su sangre en las calles de Túnez, Bengasi y El Cairo exigen, pese a la sordera y la torpeza occidental, valores que, hasta ahora, se han tenido por típicamente europeos. Cuando parece que Europa está perdiendo esos valores, cuando parece que los ciudadanos europeos han interiorizado que son meros consumidores (por fin hemos asumido la forma en que nos ven la mayoría de nuestros gobernantes) otros ciudadanos ‘europeos’ han surgido en la ribera sur del Mediterráneo. Pese a lo que nos han hecho creer nuestros gobernantes y muchos de nuestros medios de comunicación, en esos países no vivían solo fundamentalistas islámicos y minoritarias aristocracias tan totalitarias como prooccidentales. Allí también viven ciudadanos que consideran que es posible compatibilizar sus costumbres y su cultura con los valores de la libertad, la igualdad y la fraternidad.
Pero lo que se dirime allí pasa asimismo por dotar de significado a la palabra ‘democracia’. La caída de la piedra clave del arco del poder absoluto en esos países ha desencadenado una competencia entre fuerzas de oposición: islamistas, comunistas, liberales… Todos ellos luchan de alguna manera entre sí por llenar de significado de nuevo a un manido significante: ‘democracia’. Es una pelea por lo que Slavoj Zizek (echando mano de un concepto de Lacan) llama ‘point de capiton’: esas suturas o remaches que, en un cojín (el del significante ‘democracia’) hacen que el relleno (el significado que ahora se dirime) no se desplace de un sitio a otro.
Así lo expresa Zizek en ‘Visión de paralaje’ ( Buenos Aires, 2006, Fondo de Cultura Económica, pág. 58): “Imaginémonos una confusa situación de desintegración social en la cual el poder cohesivo de la ideología pierda su eficacia: en una situación así, el Amo es que aquel que inventa un nuevo significante, el famoso ‘quilting point’ (point de capiton) que vuelve a estabilizar la situación y la hace comprensible”.
La inacción de nosotros los europeos (y de la propia Unión Europea) ante lo que está ocurriendo en la orilla sur del Mediterráneo se explica en buena parte porque no comprendemos qué está en juego. No sabemos (en la simpleza de nuestras mentes maleadas por el maniqueísmo y la tele/prensa-basura) quiénes son ‘los buenos’ y quiénes ‘los malos’. Simplemente queremos que nuestro patio trastero esté ordenado y estamos esperando a que surja un Amo que decida qué va a significar la palabra ‘democracia’ en los países que están protagonizando revoluciones.
Una cosa debemos agradecer desde ya a los ciudadanos del norte de África que se han levantado contra sus opresores: nos han mostrado una vez más cómo somos realmente los europeos, es decir, cómo hemos dejado que los valores que un día nos inspiraron hayan sido prostituidos en aras del consumismo desaforado.
La idea de Europa ya estaba maltrecha por las causas (y consecuencias) de la crisis económica. Los ciudadanos de la UE padecemos con una escandalosa indiferencia la dictadura de los mercados financieros que han puesto de rodillas a los representantes políticos y han mostrado hasta qué punto la ciudadanía ha cedido su soberanía a las élites económicas.
Ahora, lo que ocurre en el norte de África es la prueba definitiva que demuestra que el proyecto europeo está agotado por consunción (y no por su 'culminación'). Igual que hubo un 'socialismo real' de rostro atroz, ahora ya conocemos el rostro del 'europeísmo real'. Pero la idea de Europa solo está agotada aquí y no en otros lugares. Si algún día esa idea ha de resucitar en suelo europeo, enderezada hacia los valores de libertad, igualdad y fraternidad, ya no será posible sin el concurso de esos otros ‘europeos’: nuestros conciudadanos de Túnez, Libia, Egipto y otros países que, quizá sin saberlo, se han levantado para salvarse... y para salvarnos.
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15.4.10
¿Quién se salva?
Los pilares sobre los que se asienta la normalidad española no pasan por su momento más glorioso... Mire uno donde mire cuesta encontrar una institución o sector social cuya imagen salga bien parada... Y ojo, hablo de imagen, no de lo que realmente haya detrás
los jueces (juicio a Garzón, parálisis el Constitucional, sentencia Egunkaria)
la banca (corte del crédito, beneficios boyantes)
los políticos (corrupción, infantilismo, incapacidad..)
la patronal (problema de liderazgo en la CEOE, ataque a las derechos sociales)
los sindicatos (pasividad ante un desempleo rampante, falta de autocrítica)
los periodistas (seguidismo de las consignas políticas, amarillismo)
la iglesia (pederastia, homofobia, politización)
la policía (cargas en el Cabanyal)
Los españoles, en las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), suelen poner a la Corona y al Ejército como instituciones más valoradas. Desde luego son las que mejor imagen conservan. Cómo estará el patio para que la Monarquía y los militares sean la única referencia de cierta "pulcritud"...
los jueces (juicio a Garzón, parálisis el Constitucional, sentencia Egunkaria)
la banca (corte del crédito, beneficios boyantes)
los políticos (corrupción, infantilismo, incapacidad..)
la patronal (problema de liderazgo en la CEOE, ataque a las derechos sociales)
los sindicatos (pasividad ante un desempleo rampante, falta de autocrítica)
los periodistas (seguidismo de las consignas políticas, amarillismo)
la iglesia (pederastia, homofobia, politización)
la policía (cargas en el Cabanyal)
Los españoles, en las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), suelen poner a la Corona y al Ejército como instituciones más valoradas. Desde luego son las que mejor imagen conservan. Cómo estará el patio para que la Monarquía y los militares sean la única referencia de cierta "pulcritud"...
Etiquetas: crisis, democracia
26.10.09
‘Nada de democracia, sólo islam’

Los de la foto son estudiantes “universitarios” de Kabul. Están indignados porque aseguran que soldados de EE UU han quemado ejemplares del Corán. Hagamos un esfuerzo mental y traslademos la escena a España. Pensemos en una alegre muchachada con una pancarta que rece: “Nada de democracia, queremos sólo catolicismo”. ¿A qué tendencia del espectro ideológico adscribiríamos a los portadores de la pancarta?
A la extrema derecha, sin duda. Y eso mismo hay que hacer cuando veamos este tipo de expresiones en países musulmanes. Los fanáticos no son mejores creyentes, sólo creyentes más de derechas.
Desde luego, en Afganistán, Irak, etcétera, hay que tener en cuenta además la situación de violencia que viven (y los imperdonables errores cometidos por las tropas de la coalición: las periódicas matanzas de civiles).
Etiquetas: democracia, derecha, guerra, ideología, islamismo, religión
